Carlos Bianchi es sinónimo de gloria en la Copa Libertadores de América, siendo el entrenador que más veces se consagró campeón de la competencia más importante del continente a nivel clubes. El Virrey es el gran símbolo de la época dorada de Boca, pero unos años antes había llevado a lo más alto a Vélez, su primera casa.

Fue en 1994 que el Fortín, con José Luis Chilavert como símbolo dentro de la cancha, dio su primera vuelta olímpica a nivel internacional gracias a la victoria por penales sobre el mítico Sao Paulo de Telé Santana, que quería ser campeón por tercer año consecutivo. El club de Liniers demostró ser prácticamente invencible dentro de la cancha y sobre todo psicológicamente, logrando seis meses más tarde un triunfo épico ante Milan en Japón.

En Vélez siguió ganando títulos tanto a nivel local como internacional hasta que pasó, sin éxito, a dirigir a Roma. En 1998 fue elegido para ser el nuevo entrenador de Boca y comenzar ahí la era más gloriosa del club. Su primer título en la Libertadores fue en el 2000, cuando derrotó por penales a Palmeiras en el Morumbí.

Un año después repetiría el logro, nuevamente por penales, frente a Cruz Azul en La Bombonera. Y luego de un breve descanso de un año, regresó al Xeneize para ganar por cuarta vez la Copa y tercera vez en la institución de La Ribera, derrotando de manera aplastante a Santos. Y quedó en la puerta de sumar un título más en el 2004, pero esta vez la definición desde los 12 pasos no fue el camino hacia el título y cayó frente a Once Caldas en la final.